martes, 16 de noviembre de 2010

27


“¿Porqué creen los adultos que los niños soportan mejor los secretos que la verdad? ¿Es que no saben nada de las tétricas historias que uno urde para esconder los secretos?”
Sólo muchos años después, cuando la propia pequeña Y tubo hijos, comprendió que existen verdades que llenan el corazón de desesperación y que no agrada hablar de ellas, y menos aún a tus hijos, salvo que se disponga de un escudo contra la desesperanza.

sábado, 6 de noviembre de 2010

26


Son los muertos. Ellos traen las pesadillas. Te susurran cosas espantosas y luego se tumban encima de tu pecho para escuchar tu corazón desbocado, ¡así creen que han vuelto a la vida!

miércoles, 27 de octubre de 2010

25


Las lanzas, caídas, rotas, bañadas de sangre reposan sobre mi dicha.
El aire, pesado y gris inunda mis pulmones.
El cielo, negro y desolador, dibujada sola por la Luna Roja.
Tumbado, entre los escombros de esta triste guerra, respiro pesadamente.
El aire apesta.
Apesta a muerte.
A muerte y destrucción.
Toso violentamente, la sensación de volverse cada vez más débil es abrumadora.
Girando la cabeza, miro mis manos, caídas en cruz cuan largo era.
Muevo los dedos, manchadas de tinta roja.
Puedo moverlos.
Miro al cielo.
Cómo la sombra de Dios se expande ante mí, y este desolador paisaje.
Cierro los ojos.
Recuerdo...
¿Cuántas almas maté aquella noche?
¿Cuantas vidas quité en mi existencia?
¿Cuanto tiempo ha pasado desde que empezó todo?
Nunca pude responder a esas preguntas.
Ni las respondería aunque lo supiera.
Exhalo el gas que llenó mi cuerpo poco a poco.
Gota.
Abro los ojos, sorprendido.
Gota.
El cielo.
¿Qué le pasa?
Gota.
Un miedo inunda mi alma.
¿Que es eso?
Gota.
Agarro la cara con las manos, aún llenas de esa maldita tinta roja.
Gota.
Miro el cielo.
"Lluvia."
Creo que ése era el nombre correcto de eso.
Lluvia.
De pronto...
Siento paz.
Cierro los ojos, dejo caer mis pesados brazos y respiro.
Huele a pureza.
Jamás había sentido una cosa así.

lunes, 25 de octubre de 2010

24


Soñé un libro sin límites,
Un libro desconocido,
Las hojas dispersas en fantástica abundancia,
En cada línea trazado un nuevo horizonte,
Nuevos cielos presuntuos,
Nuevos estados, nuevas almas.

- Clive Barrer, "Avarat".

domingo, 17 de octubre de 2010

23


- Si hay algo que he aprendido, es que la oscuridad te llama, te seduce con su vértigo. Y es difícil de resistirse a la tentación… Siempre hay algo que ha venido con nosotros de dentro del agujero negro, pegado a los zapatos. Y es difícil librarte de ello.
- ¿Porqué me estas contando todo esto?
- Porque es de la oscuridad de donde vengo. Y es a la oscuridad donde tengo que regresar de vez en cuando.

22


Pensamientos de muerte
Se acumulan sobre mi dicha
Cual nubes oscuras
Encima de la hoz plateada de la luna.

- Sterling Brown, "Pensamientos de muerte".

sábado, 16 de octubre de 2010

21



Porque la asaltaba un miedo atroz. El miedo a la muerte. Un miedo que aguardaba fuera, ante las ventanas, ante los cristales. En cuanto la oscuridad se tragaba su casa igual que la serpiente al ratón, presionaba contra los cristales su rostro. Cada noche hacía encender más luces, más velas… y a pesar de todo el miedo que le acometía… haciéndola flaquear y caer de rodillas –le temblaban demasiado- y vislumbraba su futuro: su carne se marchitaba en los huesos, los gusanos lo devoraban y la Muerte se lo llevaba a rastras.
Se tapó la boca con sus manos para que su hermano situado delante de la puerta no escuchara sus sollozos. Miedo, miedo al fin de los días, miedo a la nada, miedo, miedo, miedo. Miedo a que la muerte ya estuviera en su cuerpo, invisible, que creciera en algún sitio y creciera hasta devorarla. El único enemigo al que no podía matar, quemar, apuñalar, ahorcar, el único del que no podía librarse.