martes, 20 de diciembre de 2011

87

No hay cacería como la cacería humana. Y aquellos que han cazado a hombres armados durante bastante tiempo y han disfrutado, no vuelven importarles nada más.

86

Cuando el miedo y el frío hacen de ti una estatua en tu propia cama, no ansíes que la verdad pura y dura acuda en tu auxilio. Lo que necesitas es el mullido consuelo de un relato. La protección balsámica, adormecedora, de una mentira.

85

Nos acostumbramos tanto a nuestros propios horrores que olvidamos el efecto que pueden tener en otras personas.

84

    Hay veces que el rostro y el cuerpo humanos pueden expresar los anhelos del corazón con tanta precisión, que como dicen, puedes leerlos como si fueran un libro.


83

Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma.

82

No se puede entender nada de la vida hasta que uno no entiende la muerte.

81

Durante años he huido sin saber de qué. Creí que, si corría más que el horizonte, las sombras del pasado se apartarían de mi camino. Creí que, si ponía suficiente distancia las voces de mi mente se acallarían para siempre.