domingo, 14 de agosto de 2011

63

"La oscuridad siempre vuelve..."

viernes, 5 de agosto de 2011

62

"Como si de una sombra animada se tratase, el hombre de la capa emergió de la luz. Iba completamente ataviado de negro, desde el lustre apagado de sus botas hasta el sombrero de ala ancha que ocultaba su rostro. Levantó la cabeza para examinar a la multitud congregada de monstruos deformes , y su mirada reflejó una ominosa oscuridad. La fina línea de su boca se desdibujó en una siniestra sonrisa al desenvainar su delgada espada de un tirón. Los mutantes dieron un paso atrás, atemorizados, pues sabían que había llegado su hora."

61

"Vuestro mundo es una tela de araña que os atrapa más firmemente cuanto más lucháis por controlar vuestras penosas e insignificantes vidas. Y en el centro de esta telaraña se halla la Gran Araña de vuestra avaricia, y cuando tantea las hebras de la tela saltáis como marionetas, en la vana creencia de que sois vosotros quienes controláis vuestro destino."

60

"¿Para qué buscáis al Caos en el Norte, cuando se halla entre nosotros? El mismo aire que respiramos, el agua que bebemos, nuestros vecinos, incluso nuestros hijos, todos portan la mancha de la corrupción. Y tanto si se manifiesta ahora como si lo hace en algún momento de los años venideros, este horror despertará y nos consumirá a todos. No hay escapatoria, amigos, ya que estamos perdidos y condenados."

jueves, 4 de agosto de 2011

59

"El mundo se muere. Es mejor para vosotros que lo sepáis ahora. Decís que vivís, respiráis, amáis, odiáis y teméis... sí... estas son cosas mortales... y estáis vivos, en efecto... pero vivís en un mundo que sufre de la ponzoña de su herida mortal. Se pudre en el norte, y esta putrefacción se extiende como una herida gangrenosa. Y nosotros... nosotros no somo más que gusanos en un cadáver."

sábado, 23 de julio de 2011

58

"Lo que haría sería hacerme pasar por sordomudo y así no tendría que hablar. Si querían decirme algo, tendrían que escribirlo en un papelito y enseñármelo. Al final se hartarían y ya no tendría que hablar el resto de mi vida. Pensarían que era un pobre hombre y me dejarían en paz."

56

Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel al alma.
Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido sin perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.
Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.
A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.
Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado, como un árbol.
Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.
Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos,
la muerte está en la escoba,
es la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.
La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.